jueves, julio 06, 2017

La Concha de Oro. La novela de la erotica del Poder..En venta hoy


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Queridos amigos, familia y lectores en la Argentina y otros lugares de Hispanoamerica. Hoy  les doy un abrazo fuerte lleno de alegria y solidaridad a todas y todos.
Les entrego un fragmento de la Concha de oro.
Espero les guste y lo compartan con sus amigos y familia.

Un abrazo fuerte a todos.

Carlos Echeverry Ramirez


©Carlos  Echeverry  Ramírez - Colombia
Reservados todos los derechos de Autor y propiedad  intelectual ante CIPO y WIPO para todos los países del mundo.
©2004-2017 CAER
Catonet Comunicaciones Grupo® -- Charrúa Editores®   
https://echeverry.blogspot.com
Correo electrónico: fitofeliz@hotmail.com
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Fragmento 2 de la Concha de Oro
_ ¿“A ver, cuéntame. Qué ha sido  de tu vida?” Ella se sonrojó un poco y le miró fijamente. Luego se miró de arriba abajo el cuerpo que para su edad no estaba mal. Todavía conservaba la misma voluptuosidad y sensualidad de aquel entonces a pesar de algunos kilos de más.  Tranquilamente respondió: _“Soy feliz. Tengo dos hijos maravillosos. Trabajo como profesora en un colegio de bachillerato y en mis ratos libres colaboro en la biblioteca pública de mi ciudad. Cuando puedo viajo a la India para hacer un retiro espiritual durante seis semanas”. _ Y tu marido? Le espetó directamente. “A mi ex marido, querrás decir, no le conoces. No fue de nuestra época.  Es un ingeniero brillante que trabaja para la Siemens en Múnich. Nos  conocimos en Viena en un fin de semana loco y me enamoré. Al poco tiempo dimos el paso y nos casamos, pero como todo en la vida tiene un principio y un final… aquí estoy. Sola pero feliz”.
Nuevamente le interrumpió: _ ¿“Qué hombre es capaz de perder a una mujer como tú? No lo entiendo. Eso ya me demuestra que no es tan brillante como lo pintas…Quieres hablar de ello?”. _ “Ay mi querido Darío, las apariencias nos engañan más de una vez en la vida. La percepción que tenemos de las cosas muchas veces está condicionada por nuestra educación, las experiencias pasadas y el estado de ánimo. Y lo peor de todo es que nadie nos enseña a afrontar los duros golpes que recibimos.  Para nosotras las mujeres, la identidad de género a veces pesa sobre los hombros por el simple hecho de vivir la experiencia de ser madres y crear  vida.  Ustedes los hombres nunca podrán entender  los motivos por los que tomamos determinadas decisiones o actuamos de cierta manera. Willy  es un hombre muy brillante a pesar de todo, eso no lo dudes. Muy estructurado y bastante psicorígido en muchos aspectos, pero una gran persona. No olvides que es el padre de mis hijos”. _“¿Pero entonces qué pasó?”. _¿“De verdad quieres que te cuente? No hemos venido para hablar de mi vida sino para compartir con nuestros compañeros…” _“No importa, habrá tiempo para todos, tú no te preocupes, cuéntame”
_“Te va a sorprender mucho la historia pues ha sido un trance muy duro. Afortunadamente ya todo está superado, pero resumiendo bastante te diré que después del nacimiento de nuestro segundo niño las cosas empezaron a cambiar. Con el paso del tiempo y el deterioro normal de la convivencia y las fricciones familiares, nos fuimos alejando el uno del otro y nos convertimos en dos extraños. Cada uno se volcó en sus obligaciones y escasamente compartíamos momentos íntimos.
Un día nuestro hijo mayor me dijo que últimamente notaba a su padre muy nervioso. Que en las tardes cuando regresaba de sus clases de equitación lo veía caminar de un lado para otro frente al espejo de pie que había en nuestra habitación. En un principio no le di importancia al comentario hasta que me percaté que poco a poco  faltaba ropa interior de mi armario. Semanas después, noté que el elástico de mis tangas había cedido bastante, cosa que me extrañó pues llevaba mucho tiempo sin usarlas… Así, poco a poco empecé a observar detalladamente lo que sucedía a mi entorno. Fatídico día el que tuve un esguince de tobillo y me tuvieron que trasladar a casa en ambulancia. Cuando el enfermero que empujaba mi silla de ruedas abrió la puerta nos encontramos de frente a mi ex marido ataviado con mi ropa interior, una peluca morena y maquillado los ojos bailando en el salón de la casa. ¿Te imaginas la cara que se nos quedó ante semejante espectáculo? El enfermero y yo no salíamos de nuestro asombro, mi ex marido se quedó estupefacto mirándonos y ninguno de los tres atinábamos a pronunciar palabra alguna. El mundo se me vino encima. Cerré los ojos y a gritos tuve que pedirle a Willy que le bajara el volumen a la música que estaba altísimo. De repente entran mis padres con los niños, suena el teléfono y en segundos siento que mi vida es un caos y se desmorona. Meto mi cara entre mis manos y le pido al enfermero que se marche…
Continua…©Carlos Echeverry Ramírez--Colombia
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