martes, diciembre 26, 2017

Gracias a todas y todos mis amigos y lectoras en Latino america..

A todos mis buenos amigos y lectoras en Latinoamerica Muchas  Gracias,   por su apoyo y compra de libros en Amazon.com   y en la Feria  del libro en la ciudad de Cali en el pasado mes de octubre.

 Un abrazo lleno de alegria y solidaridad a todas y todos  desde la Paz y tranquilidad de la ciudad de Toronto. Abrazo fuerte deseandoles un feliz año lleno de alegria salud y prosperidad, para todas y sus familias.

Con un extraordinario lector en la ciudad de Cali, (podría ser tambien en Maracaibo... o Buenos Aires) Y ahora para continuar la fiesta de la vida les traigo al maravilloso Willy Colon y Fonseca,  en una linda melodía, que me piden desde las orillas del Paraná en la Argentina, Colombia  y Venezuela.

 https://youtu.be/vWLfkZr69l4
Abrazo lleno de alegria y solidad a todads mis lectoras y amigos ...
Carlos Echeverry Ramiírez
Toronto

lunes, octubre 09, 2017

Feria del Libro en Cali, Colombia. Octubre 12 al 24 del 2017. Todos invitados...








Todos Todos  invitados a la Feria del libro en el Boulevard del rio.

Nuestros libros estarán en venta de diferentes Stands y su precio será  solidario para todos.

Un abrazo a todos mis amigas, amigos y lectores en la ciudad de Cali y Colombia

Abrazo fuerte a Todos. Nos vemos pronto.

Carlos Echeverry Ramírez
Toronto

jueves, julio 27, 2017

Estamos de fiesta con los precios de los libros...


Un abrazo fuerte a todos mis amigos y extraordinarias lectores en Hispanoamerica.
Les quiero informar que todos mis libros estarán en version digital, con un precio super solidario a partir de mañana viernes 28 de julio hasta el día miercles 3 de agosto en Amazon-Kindle.

 Su precio solidario para todas será de $1.00 dólar USA.  Lo pueden comprar con su tarjeta débito, la Visa, la Master card, y la american Express y leer muy felices en el Ipod, la tableta, smartphone, el movil, y la computadora.

Este detalle es un agradecimiento a todos aquellos que han comprado las versiones impresas en Amazon.

Un abrazo fuerte a todoas y todos mis queridos amigos en latinoamerica.







Todos estos cuatro libros estarán en versión digital desde mañana viernes 28 de julio del 2017 hasta el día miercoles 3 de agosto por el precio de $1.00 dólar para le beneficio de todos mis lectores y amigas en hispanoamerica.
Carlos Echeverry Ramírez
Cadiz,  Julio 27 del 2017

jueves, julio 20, 2017

Crónicas de New York-- 2017





©2009-2017 Carlos  Echeverry  Ramírez (Colombia)
Reservados todos los derechos de Autor y la Propiedad intelectual ante CIPO y WIPO, para todos los países del  mundo.
Charrúa Editores y Catonet Comunicaciones Grupo
fitofeliz@hotmail.com            

Crónicas de New York
Al regresar de Argentina, a finales del mes de mayo del año 2008 empezaron a suceder hechos que eran desconocidos para todos los residentes en el edificio donde vivo.
Primero fueron los llantos desgarradores  y con frecuencia,  no determinada,  de una mujer al amanecer.
Llantos imparables qué en estos momentos pienso ¿si yo era el único que los escuchaba en él edificio? o si los otros vecinos también.
Ese llanto me aterraba. Y no me dejaba dormir.  Y cuando lograba conciliar el sueño del llanto de la desesperada mujer en las noches, en otros días y horas diferentes del amanecer; eran otros los llantos de una bebé. Y llantos estos  qué  me hacían sentir la fragilidad del ser humano y de la soledad de las personas o de la impotencia ante ciertas circunstancias y en las cuales vivimos todos.
Lo peor para mí en esas noches y amaneceres y lo más angustiante de todo, era la imposibilidad de poder ubicar, de donde venían, o provenían los llantos de esa Mujer y esa Bebé,  para poder ir y tratar de calmar ese dolor o ese sufrimiento de las dos.
Así continuaron los meses y los llantos se fueron distanciando en la medida del tiempo.
Sin embargo…  una noche cerca de las 23 horas  escuché en la puerta de mi vecino del frente unos golpes muy violentos que me hicieron pensar que la noche traía algo inesperado y no conocido en el edificio donde vivo. ¿Carajo qué está pasando? recuerdo que me pregunté asustado.
Y sin nervios  caminé hasta la entrada de mi apartamento,  abrí la puerta y encontré una mujer cercana a los cuarenta años.
Extremadamente bella, alta y cabello negro tirando a rojizo, muy delgada, ---quizás demasiado-- con unos ojos azules y una característica ya conocida y muy definida en ellos. Y en ese tipo de mirada, que conocí en otro ser humano y en años  ya muy lejanos de mi vida…
Es decir una mirada fría sin expresión alguna en ella.
Al abrir mi puerta y encontrarla en el corredor frente a la puerta del vecino desconocido, la miré cauto sorprendiéndome con  la  belleza de esta Mujer y su  extraña mirada.
Ella me observó en ese instante unos breves segundos con mirada inexpresiva…ojos vidriosos. Nos miramos a los ojos los suficiente para reconocernos el uno al otro.
No cruce palabra con ella. La miré toda, y me entré de nuevo a mi apartamento.
La extraña mujer suspendió los fuertes golpes a la puerta con sus pies…
Ya dentro de mi apartamento y después de los hechos narrados, puse la música del “todas las mañanas del mundo” del film de Cirano de Bergerac (Gerard Depardue) traté de dormir –no pude-- y al cabo de unas dos horas y sorprendido de la violencia de esta chica hacia la puerta, medité unos momentos sobre su acto irracional y decidí volver a mirar al exterior de mi apartamento y la puerta del vecino para saber ¿Qué había pasado con la mujer, en la puerta del vecino y que solo vi unas dos veces en mi vida?.---ya que solo unos meses antes se había cambiado a este lugar--. Mi susto y sorpresa fue sin límites al encontrar en el piso del corredor a la Mujer durmiendo allí,  y usando como almohada su pequeño morral y sus pertenencias a pesar de las bajas temperaturas de la noche.
No supe que hacer. Sin conocerla y habiendo escuchado la violencia sobre la puerta del apartamento del vecino y para evitar problemas volví a entrar en mi lugar.
Recuerdo que me fue imposible de dormir esa noche pensando en la mujer durmiendo en ese piso frio y sin una manta ni nada. Mientras la noche pasaba me preguntaba esa noche si el chico ¿ no estaba? o ¿qué problema existiría entre ellos para que no abriera la puerta a esa chica? y otra cantidad de cosas vinieron a mí mente en esos momentos y en esas me pasé toda la noche.
A la mañana siguiente cuando salí para la biblioteca de la universidad a una conferencia que tenía que dictar sobre algunos temas de la violencia contra la Mujer en Colombia y Latinoamerica de mi primer libro titulado “el último viaje”, La mujer ya no estaba acostada en el helado piso y  frio corredor del edificio. Caminando con dirección al metro me hice varias preguntas. ¿Qué habrá pasado con ella? ¿Entró al apartamento? ¿Se fue? ¿Se perdonarían sus errores de meses pasados? Y así en esas preguntas que me hacía, me fui a la conferencia.
Los meses fueron pasando y la vida siguió con sus rutinas habituales y era siempre la misma historia cada dos o tres semanas…
Los llantos de la mujer al anochecer y los llantos del bebé al amanecer. Y las respectivas visitas de la bella mujer de ojos azules, extremadamente delgada con patadas y puños a la puerta para entrar en el apartamento del vecino desconocido…
Nunca más volví a mirar o abrir la puerta para observar la mujer bella y violenta…pero una mañana hace unos días y como cosa no extraña, me llegó de la Argentina un regalo, --un sobre muy grande-- por el correo.
Lo reconocí de inmediato y me reí recordando momentos felices y recordé todo lo vivido en tiempos pasados y felices en la tierra de Gardel ….allá en el  litoral santafesino y con la inolvidable última noche en Buenos Aires.
Cerré la casilla del correo y subí al apartamento y observando detenidamente el regalo tan inesperado y lindo. Alguien tocó la puerta. Precisamente ese día en que me llegó el regalo  de la Argentina.
Abrí la puerta del apartamento y era la ¡Policía!.
Muy amables y profesionales  en Canadá. Salude al agente y escuché su pregunta.
¿Escuchó algo raro anoche en el corredor? Aquí donde su vecino al frente. Preguntó.
Mientras me señalaba la puerta diagonal a la mía…
Yo le respondí : Si anoche al llegar a las 23 horas aproximadamente estaba una mujer durmiendo a veces sentada o acostada en el piso,  frente a la puerta de ese apartamento y como era ya habitual algunas noches los últimos meses por parte de ella..
Esa era una mujer muy bella que siempre que venía agarraba la puerta a patadas y golpes y luego a veces entraba y otras veces no y dormía en el corredor.
Nunca cruce palabra alguna con ella desde mi regreso hace unos meses de Argentina le dije al oficial de la policía.. Fue todo lo que hablé.
 ¿No escucho nada raro? Si cerca de las dos de la mañana escuche a lo lejos que una pareja discutía en forma muy agresiva pero no puedo ubicar de que apartamento eran los gritos ni la discusión o sobre que discutían..
¿Por qué? ¿Que pasó? Pregunté asustado.
La mujer amaneció muerta hoy en la mañana dentro del apartamento de su vecino..
Fue la respuesta del agente. Me quedé frío …
Puse el regalo  que me había llegado esa misma mañana de la Argentina y me puse a pensar en la fragilidad de todo.
Al pasar los días se conocieron las causas de su muerte por los médicos forenses.
La mujer había muerto por: Sobredosis de Heroína...
Y como cosa extraña en el corredor esa mañana del levantamiento del cadáver quedó al exterior una silla. Y hoy me pregunto ¿si en ella se sentaba a tomar café esa bella mujer? Si se sentó en ella a reír, escribir, a pensar, y si:  ¿Ella también escuchó las muchas veces el llanto de aquella mujer y de esa Bebé que yo también escuché tantas noches en meses pasados?
En Toronto febrero 10 del 2009
©2009-2017 Carlos  Echeverry  Ramírez (Colombia)
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jueves, julio 06, 2017

La Concha de Oro. La novela de la erotica del Poder..En venta hoy


 #LaConchadeOro  enlace directo para la compra de la Novela en Amazon.es

Queridos amigos, familia y lectores en la Argentina y otros lugares de Hispanoamerica. Hoy  les doy un abrazo fuerte lleno de alegria y solidaridad a todas y todos.
Les entrego un fragmento de la Concha de oro.
Espero les guste y lo compartan con sus amigos y familia.

Un abrazo fuerte a todos.

Carlos Echeverry Ramirez


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Fragmento 2 de la Concha de Oro
_ ¿“A ver, cuéntame. Qué ha sido  de tu vida?” Ella se sonrojó un poco y le miró fijamente. Luego se miró de arriba abajo el cuerpo que para su edad no estaba mal. Todavía conservaba la misma voluptuosidad y sensualidad de aquel entonces a pesar de algunos kilos de más.  Tranquilamente respondió: _“Soy feliz. Tengo dos hijos maravillosos. Trabajo como profesora en un colegio de bachillerato y en mis ratos libres colaboro en la biblioteca pública de mi ciudad. Cuando puedo viajo a la India para hacer un retiro espiritual durante seis semanas”. _ Y tu marido? Le espetó directamente. “A mi ex marido, querrás decir, no le conoces. No fue de nuestra época.  Es un ingeniero brillante que trabaja para la Siemens en Múnich. Nos  conocimos en Viena en un fin de semana loco y me enamoré. Al poco tiempo dimos el paso y nos casamos, pero como todo en la vida tiene un principio y un final… aquí estoy. Sola pero feliz”.

Continua…©Carlos Echeverry Ramírez--Colombia
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lunes, mayo 22, 2017

Crónicas y anticrónicas de barcelona 2017






Crónicas y anticrónicas de Barcelona
ISBN: 978-0-9683701-2-4
©Carlos  Echeverry  Ramírez  --  Colombia
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Fragmento 1

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Cuentan que a la mañana siguiente Isabelina se levantó para hacer agua de panela, cocinar unos plátanos y freír el pescado, como era su costumbre. Se encomendó a Dios por su vida, besó con fervor el escapulario y la medallita de san Benito que le había regalado el cura Óscar.  Prendió el fogón en la parte trasera de su rancho. Atizaba los maderos y avivaba la llama tarareando una melodía, y entre bostezos miraba también entretenida el río, como todos los días. Entonces creyó por un instante que estaba alucinando al ver un extraño brillo en el río, a unos cincuenta metros de distancia, dentro de las anchas y apacibles aguas. ‘Muy extraño’, pensó alejándose del fogón. Más rara se sintió cuando vio que eso que brillaba como un espejo parecía llamarla desde el playón. Caminó nerviosa hacia la orilla del río, sacó de entre sus caídos y arrugados senos un escapulario con la imagen de José Gregorio Hernández, la virgen de Guadalupe y la medallita de oro con la cara de Simón Bolívar, y los besó otra vez sintiéndose invencible en su fe, deseando que las serpientes se alejaran de su camino y no estuvieran por esos lados, porque con la crecida del río y la luna llena de la noche anterior era el momento indicado para que anduvieran por el lugar. Llegando asustada a la orilla del río y dándose la bendición otra vez para mirar mejor lo que la extrañaba, solo atinó a exclamar: -‘¡Dios mío!, ¿qué es eso?’-. Luego avanzó un poco más a un pequeño alto en la orilla para poder apreciar con mayor claridad lo que había visto desconcertada desde su rancho y en el corto trayecto recorrido. Se puso como pudo las  gafas con un solo vidrio de su difunto marido, y logró distinguir en la distancia a un hombre muy dormido en paz eterna, entre el brillo de las mansas aguas y las blancas piedras del río, muy quieto, allá en las titilantes arenas del playón.
“Sorprendidos nos quedamos cuando fuimos a rescatar el cadáver al playón del río. El cuerpo estaba en una posición extraña, como si él mismo se hubiera recostado lentamente y acomodado sobre  un montículo de arena. Este cadáver estaba bien vestido, recién bañado y afeitado. Mientras fumábamos y amarrábamos la lancha, observamos que el difunto apretaba en su mano izquierda una antigua cruz de plata que llevaba inscrita la palabra “Toht”. El semblante del hombre reflejaba mucha paz. Su expresión daba a entender que había muerto tranquilo. Mostraba una sonrisa santificada y plena que lo hacía parecer un iluminado, un escogido entre todos los hombres de esta tierra. Todos creíamos con certeza en ese instante que quizás estaba predestinado a reencarnarse en pocos días en un ser especial, en un ángel. Parecía un Cristo negro.”
 “Todavía un poco espantados y sin saber muy bien qué hacer ante aquel cuerpo, encendimos otro cigarrillo. Nunca habíamos visto la muerte de esa manera. También discutimos  los del grupo de rescate y coincidimos, que aquel iluminado parecía estar despidiéndose muy feliz, despidiéndose de la ingratitud, la violencia y la avaricia de tantos hombres blancos en toda la historia del universo.
En horas de la tarde, ya muy cansados y con hambre, llegamos al muelle de Guapi. Nos sorprendió ver la  romería de personas que nos esperaban, nunca se había reunido tanta gente para ver un muerto en el pueblo. Aunque éste era muy diferente. No entendimos el porqué de tanta espera si horas antes en el caserío nadie sabía de su llegada. A su entierro fueron muchos que no lo conocieron en vida. Asistieron todos sus familiares y amigos, hasta los perros de los otros caseríos también estuvieron y aullaron a la luna llena dos noches seguidas. En el río, los peces brincaban fuera del agua como nunca antes. Lo más extraño era que todo el mundo quería estar cerca del difunto, conocerlo o tocar su cuerpo para así sacar de él, y también guardar en ellos, un poco de la paz y del sosiego que aquel cristo negro trasmitía a toda la gente de Guapi.”
“El entierro fue el más grande que se hubiera visto en la vida del pueblo. No hubo fiesta, como ocurre en los funerales de los negros. Cuando un niño negro nace todo el mundo llora, pues viene a sufrir injusticias en la tierra. Cuando muere, todos cantan todo es alegría porque por fin dejó el mundo del hombre blanco. En el entierro de este hombre hubo silencio durante tres días. Era Semana Santa cuando arribamos con los restos. Se escucharon en eco las plegarias y el repique interminable de los tambores elevados al cielo. Al domingo siguiente del entierro aún lo lloraban quienes lo conocieron; los que no, preguntaban a cada instante quién era ese hombre.”
Continua…
©2004-2017     Carlos  Echeverry  Ramírez  --  Colombia
Reservados todos los derechos de Autor y propiedad  intelectual ante CIPO y WIPO para todos los países del mundo.

jueves, mayo 04, 2017

Facebook censura la Concha de Oro y prohibe su promoción...




                                                                      


La Concha de Oro
Fragmento 1

©2008-2018 Carlos Echeverry Ramírez---Colombia
Reservados todos los Derechos de Autor ante CIPO y WIPO

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Desde antes de nacer, ya estaba predestinada a ser una desgraciada en este mundo.
En mi ciudad natal, un pueblo grande a orillas del Paraná en el litoral Argentino, se celebraba la boda del año. Era el día más importante para mis padres, familiares y sus amigos que se encontraban presenciando un hecho histórico en la iglesia catedral. Pero antes de ser un acontecimiento de alegría y festejo, se convirtió en un terrorífico recuerdo que se quedó grabado en la memoria colectiva de todos los que allí estaban presentes.
Las  comadres desocupadas y chismosas del pueblo todavía hoy, cuarenta años después,   recuerdan segundo a segundo cómo sucedió todo aquello. Siguen a cada momento del  día creando y recreando rumores y especulando las razones por las cuales pasó lo que tenía que pasar.
Mi abuela Herta, la madre de mi padre, llegó a la iglesia enfurecida y con el diablo dentro. Para sorpresa y asombro de todos los presentes, rastrillaba por el suelo  los machetes que llevaba en cada mano sacando chispas que iluminaban sus pasos acelerados. Entre murmullos, blasfemias y chirridos, caminaba desde la puerta principal de la iglesia hasta el atrio profiriendo insultos y amenazas si se llevaba a cabo el enlace matrimonial entre mi padre y mi madre. 
Todos corrían aterrorizados y despavoridos al ver pasar a mi abuela por su lado. Ella iba llena de celos porque mi madre se casaba con su  único hijo varón entre dos mujeres que tuvo en vida la desdichada. Estaba hecha un manojo de nervios y, con los ojos inyectados de sangre por la ira que la consumía, amenazó al obispo, al cura y al sacristán que ayudaban en la ceremonia. 
La iglesia catedral quedó vacía en unos instantes que parecieron eternos.  Solo quedaron mi padre, Evaristo, su mejor amigo de infancia y padrino de boda,  y mi abuela Herta. Todos los invitados y curiosos  habían salido  corriendo  mientras llegaba la policía para llevarse a mi abuela presa. Días después fue ingresada en el manicomio municipal y al cabo de los años, excomulgada por la iglesia local obedeciendo las órdenes del Santo Papa y el Vaticano.
Estos hechos fueron el escándalo del año. Sin embargo, el amor entre mis padres pudo más que los celos de mi abuela y estos terminaron casándose en la más absoluta intimidad un día cualquiera a las seis y treinta de la mañana ante el párroco del pueblo vecino, donde Evaristo y su mujer Sacristana actuaron de padrinos. Después desayunaron juntos y brindaron con tazas de café por la felicidad y el amor eterno. A los pocos meses mi padre embaraza a mi madre y fruto de ese amor nació la mujer que hoy les narra estos hechos. Quiero que conozcan una historia cargada de contradicciones que ha marcado el devenir de mi incierto destino. No dejo de pensar que esa impronta del pasado caló profundamente en la familia y que la desgracia recayó sobre mí desde el momento en que mi abuela maldijo el enlace.

De todos los hombres que he conocido hasta hoy, en mi madurez, ninguno  me ha hecho feliz. De todos me he ido desilusionado al comienzo o al final, pero mis relaciones nunca han sido estables y mucho menos duraderas. Ni el dinero ni el estatus socio-económico, ni mucho menos la sexualidad o el erotismo han logrado atarme. Mis relaciones, puedo decir,  han sido un grandísimo fracaso y hoy me tienen al borde de no saber qué hacer o esperar de la vida. Pienso y repienso cada paso que doy. Me angustia mi futuro. Me horroriza la vejez cuando me pregunto  por qué a mis cuarenta y cinco años aún no tengo  en quién confiar a parte de un par de amigas que sienten más envidia que admiración por mí.
Debo comentarles que soy rubia, alta, (175 cmt) voluptuosa y sensual, culta e inteligente. Los hombres me miran, admiran y persiguen  donde quiera que vaya.
Desde los más jóvenes hasta los más viejos han sentido un magnetismo hacia mi presencia y para ninguno he pasado desapercibida. Es más, ninguno me había dicho NO hasta que conocí ese maldito  hombre que cambio  mi vida.  Yo, creyendo que me las sabía todas cuando le dije en broma dos o tres veces: “a mi ningún hombre me ha rechazado” él se quedaba callado  y apenas sonreía. La última vez que le dije esa frase y que sonrió le pregunté:

©2008-2018 Carlos  Echeverry Ramírez ----Colombia-Canada
Reservados los Derechos de Autor ante CIPO y WIPO.
CJD.